hubiéramos querido tener en nuestras manos la eternidad de nuestras vidas pero sólo nos era permitido ocupar el cuarto por tres horas. la vieja cama rechinó hiriendo nuestros oídos, para entonces ya nada importaba. con las precauciones del caso cara - a - cara intentamos recuperar nuestro destino y nos amamos desesperadamente. yo todavía conservo una mata de tu pelo entre mis piernas.
La Memoria Literaria
Literatura del primer y segundo milenio